Hasta el 28 de septiembre, la exposición ‘Tesoros sumergidos de Egipto’ ofrece en el Matadero de Legazpi en Madrid, las maravillas de las profundidades de tres yacimientos sumergidos del antiguo Egipto. Mil quinientos años de historia de Egipto salen a la luz gracias a 500 piezas procedentes de las antiguas ciudades de Alejandría, Heraclion y Canopo, desaparecidas al mismo tiempo en el siglo VIII d.C., y rescatados recientemente del mar
A lo largo de12 años de trabajo, el arqueólogo submarino Franck Goddio ha descubierto testimonios únicos para la historia egipcia, que datan desde el siglo VII a. C. hasta el siglo VIII d. C., frente a la costa de Alejandría y en la bahía de Abukir. Financiado por la Fundación Hilti, Goddio y su equipo de una veintena de personas (arqueólogos, científicos, físicos, historiadores…), empezaron a trabajar en 1992 y a excavar en 1996. Algunas de estas expediciones, que hacen dos veces al año, podrán verse en enormes pantallas en la exposición de Madrid.
En un atractivo y espectacular montaje en una nave de más de 4.700 metros cuadrados, que incluye vídeos de las diferentes prospecciones submarinas, se exhiben estatuas monumentales, monedas, joyería, efigies de gran belleza, objetos de culto, cerámicas, que ofrecen una visión clara de la extraordinaria mezcla de culturas y gentes que hizo del delta del Nilo lo que fue.
Ciudades sumergidas
Alejandría, Heraclion y Canopo encontraron por igual el mismo trágico destino, ya que sectores enteros de las ciudades desaparecieron bajo el mar, como resultado de desastres naturales. Heraclion desapareció sin dejar rastro. Bajo el agua desaparecieron los escenarios por los que discurrieron las vidas de personajes tan legendarios como Cleopatra y Marco Antonio. Y ahora, más de mil años más tarde, monedas de oro y objetos sagrados han emergido de las profundidades, como mudos testimonios de los trágicos sucesos que golpearon a esas ciudades.
La muestra también sirve para reconstruir parcialmente la urbanización de la zona, de la cual hasta el momento apenas se tenían algunos mapas elaborados durante el siglo XIX. Durante siglos, el perfil de esta área -de unos 115 kilómetros cuadrados- ha sido toda una incógnita. Y la exposición que ahora acoge Madrid supone tan sólo la punta del iceberg. Goddio calcula que hasta ahora se ha localizado solamente un 2% del total de piezas que permanecen sumergidas.
Museo subacuático
Una de las mayores dificultades con las que se encontró el equipo dirigido por Goddio a la hora de recuperar las piezas del fondo del mar tuvo que ver con su conservación una vez extraídas del entorno que las había acogido durante centenares de años. El riesgo de deterioro e incluso desaparición por el contacto con el aire obligó a trabajar concienzudamente con las técnicas más avanzadas para preservar las piezas.
El reto ahora de Franck Goddio es exhibir las piezas juntas en un nuevo museo en el puerto este de Alejandría. Será el primer museo subacuático del mundo y habrá una parte en tierra y otra bajo el agua. Extraerlo todo sería una labor titánica y se ha decidido que se quedará en donde está, cerca de la isla hundida de Antirodos la isla en donde estaba el palacio de Cleopatra, y donde se construirá el museo.
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